La Media Zorra

Versión Completa: Faust de  Göethe
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Un libro buenisimo =)

Una "pequeña" reseña de la vida del Johannes Fausto historico ...

Cita:
Francois Ribadeau Dumas, en su texto Historia de la magia, hace un seguimiento de la vida del “príncipe de los nigromantes”, Johannes Fausto, autodenominado Georgius Sabellicus Faustus Junior (3). Este personaje fue contemporáneo y amigo de los alquimistas Cornelio Agrippa y de Teofrasto Paracelso (4). Desde muy joven, Johannes se siente atraído por la magia, ciencia nuevamente en boga durante la Edad Media. Surge en él, pues, la fascinación por Simón el mago, “padre de los gnósticos”, por quien su entusiasmo de juventud le seguirá durante el resto de su vida. La alquimia en el ocultista le concedió la independencia del espíritu y del pensamiento, fortaleciendo su adhesión al esoterismo y al hermetismo filosófico de Hermes Trimegisto.

En un primer momento este personaje fue partidario del reformismo junto a Lutero, pero rompe con este círculo a causa de su extremo y apasionado gusto por la antigüedad pagana y sus prácticas mágicas.

Numerosos pactos diabólicos son puestos de relieve en las Demonologías de Juan Wier y Juan Bodin. El pacto fáustico se asemeja a los realizados durante la edad pagana, que abundan en documentos de la antigüedad. Se dice que Satanás acudió al llamado del pactante bajo la forma de un monje franciscano, mientras que Mefistófeles se presentó mucho más elegante, a la moda del tiempo, con espada al cinto (5). El pacto con el Diablo del luciferismo de determinadas sectas y de Heliodoro el Mago, o de Simón el Mago, procede de los poetas de las sibilas y de los virgilianos exploradores de Dante. Es muy probable que Goethe se haya servido del Gran Grimorio y del Grimorium Verum para representar el pacto fáustico. Estos dos libros, con certeza, ya eran muy conocidos alrededor del año 1500, tiempo de la posible vida del doctor Fausto. En la primera parte del Gran Grimorio se detalla el rito de evocación del Lucifer Rofocal, quien es lugarteniente de Satanás. Este texto se dedica a la descripción de las diversas fases de preparación y de la ceremonia. Inclusive la formulación del Círculo protector está incluida, así como también cada paso del procedimiento para configurarlo. En cuanto al Grimorium Verum, éste es más rico en los detalles referentes al contrato con el demonio. En realidad, el pacto de Fausto era el de Hércules y Teseo bajando a las regiones infernales, el viaje a los infiernos de Orfeo, mágicamente llevado por el poder de su lira, de creer Ovidio. Este pacto para la alquimia, siguiendo los datos astronómicos, rememora el descenso del Sol durante el equinoccio de otoño. Es decir, experimenta una temporal muerte, ya que baja a las regiones infernales. De igual manera, simboliza los viajes esotéricos de Baco (6), Hércules, Orfeo, Asklepios, quienes bajaban al averno para ascender al tercer día, como posteriormente hizo Jesucristo. Según Widman, el pacto fáustico fue distinto al narrado por Christopher Marlowe en su drama Tragical history of Doctor Faustus (7). Las pautas a cumplir, a decir de Widman, son las siguientes:

I. Renegar de Dios y de Todo el ejército celestial.

II. Ser el enemigo de todos los hombres.

III. No prestar oído a las discusiones de los clérigos y de las personas de la iglesia, y hacerles todo el mal posible.

IV. No frecuentar las iglesias ni visitarlas, y no acercarse al Sacramento.

V. Odiar el matrimonio y no comprometerse con sus ataduras, con ningún pretexto.

Fausto firmó aquel acuerdo con su sangre, dejando el escrito en su mesa de trabajo para que Satanás fuera a buscarlo. Exigió, como contrapartida, que Satanás no se apareciera más bajo la forma de monstruo velludo y cornudo, sino con apariencia humana, como un monje, con la campanilla en la mano para anunciar su llegada. Así lo hizo seguido de la compañía de Mefistófeles.

Una última precisión acerca del pacto, lo confiere Las leyendas de los Países Bajos o Niederlandische Sagen de Johann Wilhelm Wold. En este texto se infiere que durante su estancia en Holanda, Fausto causaba gran impresión por su erudición, y la fabricación de filtros mágicos, así como también por sus intentos de búsqueda de la piedra filosofal. Sin embargo, la crónica refiere que sus ensayos no fueron concluyentes cuando el Diablo vino una noche a ofrecerle sus servicios y entonces acordó con él un pacto de siete años.

El pacto es un acto solemne, revestido de garantías. El elemento mágico esencial es la gota de sangre con la que se firma dicho acuerdo. Aquella sangre expresa la quintaesencia, la personalidad del hombre. San Agustín escribe que el firmante es un apóstata que pierde su salvación, pero que gana un poder sobrehumano. Adquiere el poderío junto con el esplendor, la belleza, la juventud, ya que va a conquistar a la mujer. El supremo goce, el edén.

El ocultista Rudolf Steiner, integrante de la Hermética Orden de la Golden Dawn, comenta la importancia de la sangre en un pacto satánico. En El significado oculto de la sangre, el autor explica, usando las palabras del profesor Minor, que “el Mal es un enemigo de la sangre, y como es ésta la que sostiene y preserva la vida, el Mal, que es el enemigo de la raza humana, debe ser, por consiguiente, enemigo de la sangre”(8). Ahora bien, el Diablo al exigir la sangre no lo hace solamente por esta enemistad con el género humano, sino que desea obtener poder sobre dicho fluido, es decir, sobre el firmante. Está convencido de que la única manera de tener a Fausto es mediante la sangre. Ella es el trofeo que debe ganarse en la lucha eterna del Bien contra el Mal. Igualmente, en el círculo mágico, todo brujo respetable sabe que un pacto sanguíneo es sumamente perjudicial, ya que una parte de los poderes es transmitida al otro y viceversa. Sin embargo, aquel brujo que posea mayor energía no sólo sentirá cierta reducción de su energía, sino que al final será él quien posea cierto dominio sobre el otro.

Debido al pacto, Fausto adquirió poder causando asombro sobre el común de los mortales. Como todo ocultista, tenía bajo su tutela a un “famulus” o confidente para sus trabajos alquímicos. El nombre de este personaje fue Cristóbal Wagner, joven aprendiz que deseaba ser sabio en ciencias, pero inclinado más al mal que al bien. Su importancia radica en que en vida, Fausto redactó muchos escritos no sólo biográficos, sino también ocultistas y mágicos. Antes de su muerte, le pidió que todos aquellos documentos fueran destruidos. El famulus, siguiendo literalmente la voluntad de su maestro, destruyó todo referente escrito, pero oralmente contó muchos de los sucesos que observó de su maestro Fausto. Entre ellas las evocaciones de espíritus, la invisibilidad o el Secreto de los secretos, facultad importantísima para toda eminencia en magia, y el descenso a los infiernos. El descenso o V.I.T.R.I.O.L.O. (9) se llevó a cabo cuando Belcebú aceptó la propuesta de Fausto para hacer un viaje por el Infierno. En esta aventura, Fausto cae del carro por el que era conducido debido al choque que sostiene con una serpiente gigante, posteriormente es regresado a la Tierra por el mismo Belcebú.

En una ocasión, Fausto no poseía dinero suficiente y en tal ocasión decidió recurrir a un prestamista judío. Le pidió sesenta táleros a cambio de uno de sus miembros. El judío acepta la propuesta y recibe una de las piernas del mago que habían ambos cortado con un serrucho. Al verse el judío ante una posible estafa, decide arrojar la pierna a un río. Fausto se enteró de lo sucedido debido a las voces que oía, y decidió regresar y devolverle el dinero prestado. Ante tal situación, el prestamista le confiesa lo sucedido y Fausto decide cobrarle sesenta táleros más por su pierna.

Como nigromante, Fausto tenía la facultad de evocar a grandes personajes de la historia y entablar largas charlas con ellos. Incluso, cuando era maestro en una universidad en Wittemberg, Alemania, traía a Homero para el deleite y aprendizaje de sus alumnos. Entre sus evocaciones se tiene la presencia de Ulises, Héctor, Eneas, Sansón, David y a Helena de Grecia. Esta última es importante porque fue precisamente con ella con quien posteriormente tuvo un hijo: Justus Faustus.

Cierta vez, en la calle del Castillo, en la ciudad de Erfurt, un joven amigo de Fausto tenía una bonita casa con rótulo “El Áncora”. Era conocido que el mago muchas veces tomaba hospedaje en aquel lugar, por lo que un grupo de señores reclamaba su presencia. En esos momentos, Fausto se encontraba en Praga, por lo que el posadero intentaba calmar los ánimos de la gente. Inesperadamente se escuchó unos golpes a la puerta, y al observar quién podría llamar a esas horas de la noche se dieron con la sorpresa de que era Fausto. Como de costumbre, fue muy bien recibido, y procedió a entretener al público con algunos de sus sortilegios y hechizos. Uno de ellos consistía en barrenar los cuatro lados de la mesa y de aquellos agujeros empezó a brotar vino. Entre ellos, excelentes cosechas de España, Francia e Italia, para satisfacer la demanda de los presentes. Entonces, entró el hijo del posadero y le dijo que su caballo se estaba comiendo casi toda la avena. El mago al escucharlo, no fue capaz de contener el esbozo de una sonrisa y decirle que si así lo quería el caballo, podía comerse todo y nunca saciar su apetito. En efecto, aquel caballo era Mefistófeles, y al sonido de su relincho Fausto sabía que debía regresar a Praga, por lo que el caballo alzó vuelo y se alejaron de aquélla posada.

Al término de los siete años concluyó el pacto, y tuvo que renovarlo por otros siete más. Como todo pactante, al final de aquellos siete años Fausto se entregaría a Lucifer en cuerpo y alma. Muchas son las hipótesis acerca de la muerte del mago. Pero todas ellas coinciden en que a los cincuenta años su muerte fue horrible. Algunos cuentan, como Gustavo Schwab, que estaba refugiado en el convento de Maulbronn. Otros que murió en una granja de Frisia, en el país de los wurstos, cerca al burgo de Cappel, al norte de Dorum. La mayoría de testimonios y crónicas aseguran que Fausto estaba tendido con el rostro vuelto hacia la espalda, con los sesos desperdigados por toda la habitación, pues se escucharon forcejeos y ruidos como de una lucha. Muchos testimonios satanistas explican que una de las formas predilectas de asesinato de Satanás es lanzar el cuerpo contra la pared, preferentemente de cabeza.

Muerto Fausto, su mujer Helena y su hijo deciden partir hacia un país pagano y desaparecer del todo, haciendo fallido el intento de Wagner, el famulus, por retenerlos. Sin embargo, el fantasma del mago se le presentaba a su aprendiz por mucho tiempo haciéndole importantes revelaciones. Cansado de estas apariciones, decide Wagner hacer un conjurar que desaparezca para siempre el fantasma del mago.

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